Ese viejo y solitario roble que me conmueve
sus ramas extenuadas me hieren de frente.
Una hiedra espesa,
insultantemente verde,
acelera su agonía
mientras ella reverdece.
Parece que todo en ese árbol se hiciera muerte
que el paso de los años hubieran determinado su suerte.
A la orilla del río
bajo un cielo de acero
el robe en silencio se muere.
La niebla besa la falda de una sierra adormecida
Siempre soñando con maressiempre buscando en orientes
La mar nunca hizo florecer su vientre.
Y a la orilla del río
el roble en silencio se muere.
Y yo en este silencio me hago sueño
y abatida nube
y palpitante ola.
Me hago garganta y vertiente.
Y me voy hacia el ocaso
y beso el Sol
e invento amaneceres.
Y a la orilla del río
bajo un cielo de acero
el roble en silencio se muere.
Y en el ultimo suspiro
en el ultimo latido del crepúsculo
mi sentido se aturde y detiene
Todo se hace brisa y caricia
mientras a la orilla del río el árbol en silencio duerme
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